domingo, 19 de septiembre de 2010

El humanismo ha muerto, dijo una humanista

Propondré aquí que la razón por la que la Universidad está en crisis es porque la selección de lo que se enseña no coincide con los intereses de quienes gobiernan (no me refiero a un partido político sino en general al momento histórico), pues "Lecciones y selecciones tienen más que ver entre sí de lo que ningún historiador de la cultura haya podido pensar"  (68).

Quienes se quisieron inventar la modernidad del país, salir de la monarquía, secularizar lo político, meternos en el tren del progreso, tuvieron entre sus primeros argumentos que hacía falta un sistema de educación.  Según Jurgen Habermas, no es que sin la educación no haya médicos o abogados o ingenieros,  que hacían muchísima falta en aquel país que estaba poblado de anémicos niguosos, donde lo social (matrimonios y nacimientos), lo político (¿qué?), lo económico se daba al margen de la ley, todos perdidos por la floresta.  El caso es que sin educación no hay democracia.  El sistema educativo, a nivel básico y superior posibilita que la gente participe en el proceso de formular las leyes que los gobiernan.  Eso defendió el alemán, hijo del proyecto ilustrado que ponía su fe en la razón humana.

Hay que recordar lo prominente que fue la educación para todo proceso de cambio social, político y económico que se proponía beneficiaría a la mayor cantidad de gente.  Aunque no fuera cierto, se pretendía que sí y allí estaba la cosa pública, las fuentes de agua en los parques, los parques, las aceras, la educación de las masas.  Esta última ocupó un lugar central mientras que el conocimiento se haya pensado de forma elitista y excluyente.  Mucho se ha dicho del sistema educativo que quiso imponer Vascocelos en México luego de la Revolución de 1910.  Para su mirada, México tenía que olvidarse de sus tradiciones indígenas, que podían quedar pintadas en la pared según Diego Rivera las entendía, mientras se aprendía de memoria los clásicos.  Antes de eso Andrés Bello pensó la educación para formar americanos luego de las guerras de independencia.  El caso es que los estados han visto que la educación es, más allá de las ideas de Habermas, un modo de crear hegemonía, consenso, como también supo Muñoz quien creó la DECEP y llevó "educación" incluso a los campos y los analfabetos (por eso su interés en el cine).  Y antes, a quienes defendieran la presencia de los gringos en el país después del 98 les bastaba recordar que la relación con esa potencia era una mejoría en comparación a la barbarie con España.  Había, sí, gobierno militar, pero Ashford estaba curando la anemia y habían fundado una Universidad apenas llegaron, en 1903.

Acabo de llegar de una conferencia en Brasil donde un colega me comunica que el estado mexicano tiene la intención de convertir todo el sistema de educación pública en institutos técnicos, vocacionales.  Recuerdo que en este país hace décadas que no saben qué hacer con el Sistema de Educación y ya vamos por ¿cinco? secretarios de educación en este cuatrienio.  Por otra parte, la educación universitaria se ve como un negocio que está en pérdida por lo que hay que demostrar que la inversión es rentable.  Y mientras vamos a desmoronar la Editorial, el periódico Diálogo, le seguirá la radio. 

Lo que sucede es, como propone Sloterdijk:  "La era del humanismo moderno como modelo escolar y educativo ha pasado, porque ya no se puede sostener por más tiempo la ilusión de que las macroestructuras políticas y económicas se podrían organizar de acuerdo con el modelo amable de las sociedades literarias" (29).  El humanismo ha muerto. 

Me preguntaba en voz alta, delante de mis estudiantes precisamente eso, por qué ya los estados entienden que pueden prescindir de la educación masiva.  ¿Cómo piensan que comunicarán que sus intereses son democráticos, cómo crear la ideología, la superestructura, el superego que garantiza el consenso (siempre combatido por algunos, pero manejable)?  Luego pensé, no hace falta el sistema de educación.  Su función la han usurpado los medios.  Y leo a Sloterdijk que añade por esa misma vía: 

    "Estos breves apuntes dejan clara una cosa: la cuestión del humanismo es de mucho mayor alcance que la bucólica suposición de que leer educa.  Se trata nada menos de que de una antropodicea, es decir, de una definición del hombre teniendo en cuenta su apertura biológica y su ambivalencia moral.  Pero sobre todo, se trata de la pregunta por cómo puede el hombre convertirse en un ser humano verdadero o real, ineludiblemente panteada desde aquí como una cuestión mediática, si entendemos como medios aquellos instrumentos de comunicación y de comunión a través de cuyo uso los propios hombres se conforman en eso que pueden ser y que serán"  (35-36)

Propone, siguiendo a Heidegger, que Europa fue el teatro de los humanismos militantes, en el sentido de que se pusieron en práctica distintos modos de poner al hombre como centro de todo lo creado, controlándolo todo para supuesto beneficio de las masas.  Tanto el nacismo, como el fascismo y el comunismo fueron tan catastróficos como el liberalismo sigue siendo.  Queda la pregunta:  "Qué amanzará al ser humano, si, después de todos los experimientos que se han hecho con la educación del género humano, sigue siendo incierto a quién o a qué educa para aqué el educador?"  (52).

Me temo que en esa pregunta está el meollo de la crisis económica de la Universidad.  Si no el estado vería que necesita gente educada para el progreso que propone construir para el futuro.  Aún visto desde el punto de vista más cínico posible, para ese futuro habría que dominar la tecnología, las estrategias de comunicación y los medios de información y para ello la cultura que se adquiere en la Universidad.  Pero piensan que no nos necesitan.

Citas tomadas de "Normas para el parque humano" de Peter Sloterdijk

sábado, 21 de agosto de 2010

Estrellas

Tal vez perdimos el rumbo porque ya no nos dejamos orientar por las estrellas.  Ahora existen instrumentos de navegación que hacen que mirar al cielo sea una actividad sólo romántica.  Superado ya el romanticismo, abandonada la creencia en Dios, no miraremos nunca más hacia arriba.

Creo que esa es la premisa escondida entre las casi 700 páginas del libro La carta esférica, que el novelista español Arturo Pérez Reverte publicó en 2000, cuando entrábamos al nuevo milenio, la era de las galaxias, con las películas "Star Wars" de Lucas y "2001" de Kubrik haciéndonos cosquillas en el subconsciente.  Es por esto que más que una novela de aventuras, como propone en su epígrafe, más que una novela marinera, género al que Coy, el marino que protagoniza el relato, era aficionado, más que un thriller, género más bien cinematográfico de suspenso que se apoya en la suceción rápida de acciones que van complicando cada vez más una trama de misterio, es una novela de amor (o de desamor). 

Pérez Reverte vuelve a inventar una protogonista mujer que resulta ser un pesonaje fuerte, aunque muy mujer, y súmamente creíble (hay otra en La reina del sur).  Su príncipe azul resulta ser un marino simple, todo hecho de instinto, que no más verla decide que quiere dedicar el resto de su vida a contarle las pecas.  Quiere saber leer la piel de mujer como sabe ponerle nombre a cada estrella de las constelaciones del cielo, pero esta mujer, llamada Tanger, como una ciudad al norte de Marruecos, no se dejará leer nunca como tampoco se dejará leer el otro del sujeto racional que se inventó la modernidad de occidente; tal vez sea ése el por qué del nombre.

La novela es una reflexión sobre la fugacidad de la vida, sobre su significado, sobre la fragilidad de todo, sobre todo, los humanos que nos pensamos tan potentes, porque esa reflexión la impone el hecho de estar a la merced del mar, con sólo las estrellas de testigo, a bordo de un barco.  Supongo que también la impone el hecho de atravesar una frontera tan falsa como una fecha, pasar de un milenio a otro en nuestra navegación por el tiempo, como son arbitrarios los paralelos y las longitudes en una carta esférica.

jueves, 19 de agosto de 2010

Permiso

     La Academia Puertorriqueña de la Lengua Española nos acaba de dar permiso a los puertorriqueños de usar ciertos puertorriqueñismos.  Parece una oración redundante, pero no lo es.  Léala bien y entienda a qué me refiero.  "Atrévete y dilo" es el nombre de la campaña, que estará presentando en la radio y otros medios pequeñas cápsulas que explican que palabras como "atrecho", "sato", "avanzar", "canoa" y "chango", entre otras, son palabras tan en español como otras, aunque sean nuestras.  Como si estuviéramos aguantando la respiración antes de atrechar por un camino más corto.  Como si tuviera miedo de decirle al veterinario que mi perrita es sata y él no me entendiera.  Como si no avanzáramos a coger la canoa más grande y más linda en el pasadía del domingo, antes de que otro aguzao nos la quite.  Como si éste, al momento en que se ve con la canoa más chiquita y fea, no se pusiera chango.  De toda la vida.  Así es.
     No me malinterpreten.  Cuando yo era niña todavía en la escuela se enseñaba a decir zapato, así, con la legua fuera de la boca, entre los dientes (tan feo gesto de los españoles que deberían prohibirlo).  Todavía cuando era estudiante de bachillerato se enseñaba a entender cuáles eran los problemas con el español de Puerto Rico que, que yo sepa, nunca ha ido al psicólogo ni ha necesitado que nadie lo rescate (aunque me consta que rescatistas quedan).  Me parece bien que la Academia haga un esfuerzo y permita lo que toda la vida hemos dicho sin su permiso.  Así no se vuelven locos dando multas.  Así no acomplejan a nuestros niños.  Así dejan de verse tan obsoletos.


     Nosotros seguiremos hablando español; con o sin su permiso.

martes, 3 de agosto de 2010

Pensando a Lola a través de su nieta, Irene Vilar...

Hace tiempo escribí algo sobre Irene Vilar y su libro "The Lady's Gallery" sobre Lolita Lebrón, su madre, el sacrificio en el nacionalismo cultural puertorriqueño.  Se publicó en una revista electrónica de Darmouth College.  Aquí está el link.

artículo

y la dirección por si no funciona el enlace:  http://journals.dartmouth.edu/cgi-bin/WebObjects/Journals.woa/2/xmlpage/2/article/81

lunes, 26 de julio de 2010

La sencillez de la esperanza obstinada

Homenaje tardío a la vida de José Saramago. 

Entiendo la literatura como conversación.  Me gusta hablar con Foucault, con Homero, o con Laguerre, aunque uno sea francés, el otro de una época anterior a todo, en la que vivió por otros lugares que nunca pisé y aunque todos estén ya muertos.  Escribir un libro es participar de la conversación póstuma de la humanidad.  Leerlo es participar de oyente.  José Saramago seguirá conversando con mucha gente, por muchos años, y eso me alegra.  Pero para decir de forma resumida lo que me significa este autor, escojo comentar una entrevista.  Es un modo de conversar más directo.  Y, además, más que sus libros, a mí me conmueve su vida.

La creencia en la reencarnación responde a la impresión que tenemos de que una vida no es suficiente.  A pesar de los mal ratos personales, de la violencia y la estupidez humana, a algunos nos gusta vivir y lo hacemos concientes de que es un viaje corto.  También lamentamos que no podamos estar en varias dimesiones simultáneamente.  Como dice la canción de Joaquín Sabina, poder ser pirata, violinista, bailarina, cirujano, partera, dueña de un bar.  José Saramago tuvo la suerte, o la sabiduría y la paciencia; la fe, que le permitieron vivir varias vidas.

Nacido de campesinos analfabetos, se hizo aprendiz de un abuelo sabio.  “¿A qué clase de sabiduría se refiere?  Al hecho de que entre esa persona y la vida no existe un espacio de separación, y lo que sucede ahora es que entre los que saben y la vida sí hay un espacio de separación.  La sabiduría es el respeto del otro, la capacidad de entender lo que es distinto y todo aquello que a uno lo hace sentir que pertenece a algo que nos contiene a todos, a la comunidad humana.”  No tuvo maestros ni guías.  No fue a la universidad.  Leía en bibliotecas públicas después del trabajo.  Ganó el Nobel.

Dejó de ser oyente para pasar a ser enunciante en la conversación humana después de cumplidos los 60 años. Se casó tres veces.  A la última esposa, la conoció a los setenta años.  Con ella vivió casi dos décadas.  Sobre esto comenta:  “No lo sé, sencillamente he estado viviendo, haciendo en cada momento lo que tenía que hacer, he pasado por muchas cosas durante la vida y ahora tengo la fortuna de que, al contrario de lo que ocurre al llegar a cierta edad, en la que muchos sienten que ya está todo hecho, que ya lo ha dicho antes, que ya no se tiene capacidad para decidir, trabajar y todo eso, me siento con las energías intactas.”

Pero no por esa falta de pretención se contenta con el espectáculo del mundo.  Al hablar de su novela “El año de la muerte de Ricardo Reis” comentó:   “Pero el año ’36 es el año del huevo de la serpiente.  Se está preparando todo para lo que ocurrirá tres años después, en 1939 [se refiere a la 2da Guerra Mundial].  Ya es la Guerra Civil en España.  Ya es  la ocupación militar de Renania por las tropas nazis, es el Frente Popular en Francia, es la guerra en contra de Etiopía, es todo esto, todo esto y, es la creación de las milicias fascistas en Portugal.  Entonces, es como si yo estuviera diciendo a Ricardo Reis:  ‘¿Pues tú te crees que la sabiduría es contentarse uno con el espectáculo del mundo?  Pues entonces aquí tienes el espectáculo del mundo y dime si se puede llamar sabiduría a contentarse sentando mirando el espectáculo.’”

A pesar de su vida larga y rica, estaba conciente de que no sería testigo del producto del cambio presente.  Declara la Ilustración muerta (la idea de que a partir de la razón podemos organizar un mundo perfecto):  “Estamos cruzando un puente y muchos de nosotros, por la edad o por inadaptación, nos vamos a quedar afuera.  En la otra orilla empieza un ser humano que tiene poco que ver con nosotros”.
 
En su entrevista, dada en la isla de Lanzarote, donde tenía su casa, muestra que estaba al día con los sucesos del mundo.  Estaba pendiente de la crisis económica en Argentina, de la Guerra entre Palestina e Israel, de los sucesos del 911.  Con todo, no pierde la esperanza.  Tal vez todas las palabras de su conversación se resuman en su crítica a la tolerancia.  No es suficiente.  “Tú tienes que respetar al otro.  Sencillamente respetar al otro.”

Jorge Halperín.  "Saramago:  Soy un comunista hormonal”.  Bogotá, Colombia: Editorial Oveja Negra, 2002.

jueves, 8 de julio de 2010

Es que si no lo digo...

At the risk of appearing rather esoteric, I want to suggest that the history and practice of black music point to other possibilities and generate other plausible models.  This neglected history is worth reconstructing, whether or not it supplies pointers to other more general cultural processes.  However, I want to suggest that bourgeois democracy in the genteel metropolitan guise in which it appeared at the dawn of the public sphere should not serve as an ideal type for all modern political processes.  Secondly, I want to shift concern with the problems of beauty, taste, and artistic judgement so that discussion is not circumscribed by the idea of rampant, invasive textuality.  (78) Paul Gilroy.  The Black Atlantic

Estaba en la fila de la farmacia para comprar no sé qué.  ¿Un termómetro y supositorios antipiréticos para mi hijo?  ¿Mi receta contra la migraña?  De esto hace tiempo, pero estoy segura de que me comía la ansiedad.  Me la paso pensando que el cuerpo es discurso.  De eso escribo.  Pero cuando las enfermedades del cuerpo se imponen el discurso se rompe, se vuelve inútil, desecho, un país extranjero.  Sólo ayer hablaba con el médico con las piernas elevadas.  Preguntaba sobre qué escribo, para que pensara en otra cosa.  "Sobre los modos en que se construye el cuerpo en términos de raza y género en el siglo XIX en Puerto Rico".  No entiende.  Espéculo en mano, no puede concebir que el cuerpo se construya.  A punto de ser penetrada explico:  "El cuerpo es discurso", pero en ese instante me parece que no soy más que una estafadora.  ¿A qué me didico?  La ansiedad de aquel entonces, en la fila de la farmacia, se calmó, recuerdo.  Porque quien estaba 5 ó 6 lugares antes de mí, pidió lo que necesitaba:  "Dos phenergán, por favor".  Pero lo pidió rumbeando.  Se hizo un silencio repentino.  Todos lo miraron, buscando una explicación a la broma extraña que acababa de hacer el ciudadano.  Él entendió la pregunta implícita en el silencio, y tuvo la cortesía de explicarnos:  Esta vez habló a ritmo de bolero:  "Es que si no lo digo cantando, gagueo."  Todos reímos.

La música lo salvaba a él a diario de gaguear.  A nosotros nos dió alegría a pesar de la ansiedad de esperar en la fila de una farmacia.  Había dicho lo que todos en la fila habríamos dicho.  Pidió una cantidad específica de un componente químico que necesitaba para componer sus males.  Pero había algo inefable en su voz, que yo dije que era rumba, bolero, pero era más que eso, porque era una gestualidad del cuerpo y de la cara, un modo tan distinto de estar en ese espacio que lograba posibilitar la comunicación.

domingo, 27 de junio de 2010

Alicia, Dorothy, Wendy




No sé por qué estoy pensando en historias de crecimiento cuyas protagonistas son niñas.

Alicia se aburre con los cursos que le dictan. Se escapa con un conejito que le habla de la velocidad del tiempo, cae por un tunel, entra a otro mundo. Allí experimenta una adolescencia literal. A veces es muy grande. Otras es muy pequeña, se pregunta quién soy yo, el sombrerero le explica que son mejores los no-cumpleaños. Se encuentra con una dictatorial y caprichosa reina de corazones. Se da cuenta de que si se equivoca le cortan la cabeza, y regresa a la realidad a tiempo para el té porque la verdad es que se había quedado dormida en vez de hacer las tareas. Acepta jubilosa el orden de las cosas en el que no peligra su cabeza por causa de su falta de entendimiento de los caprichos del corazón de la déspota, ¿o sí?

Dorothy también se aburre. Arrastrada por un tornado, llega a otro mundo pero entonces quiere regresar a casa. La bruja buena le pone las zapatillas de rubí que llevaba la bruja mala a quien acaba de matar por accidente al aplastarla con su casa. Al seguir el camino dorado hacia la verdad que el Mago de Oz le descubrirá para llegar a casa, aprende que quienes la rodean son valiosos, a pesar de ser cobardes, tontos, o faltos de corazón. Al final se da cuenta de que no necesita un mago, ya que lo que desea lo lleva consigo desde el principio; las zapatillas. Al regresar también valora lo que tiene bajo la nueva perspectiva que la pesadilla le ofrece.

Wendy es mi favorita. Es la única que quiere crecer desde el vamos. Si la película comienza cuando la madre le anuncia que ya está grande para dormir con sus hermanos chicos, ante su desesperación, el viaje con Peter Pan es sólo un ritual de despedida. A la isla de nunca jamás va a asumir el rol de madre de los niños perdidos; o sea, es un mundo de fantasía en el que le toca fungir de madre porque sabe contar buenos cuentos. Lo único que extraña Peter es que le cuenten cuentos y es la madre quien lo hace (la mujer es custodia de la palabra, según Benjamin). Trata de conciliar el mundo de la niñez con el de la adultez; llevarse a su niña consigo al mundo de los adultos, traer a Peter, quien simboliza la fantasía, en su travesía a ese mundo que la espera inevitablemente. Lo lograría haciendo que él quisiera también crecer (besarla=dejar de ser niño), pero es inútil. Llega un momento en que bailan y vuelan. Es lo más que puede ofrecer Peter, quien nunca querrá asumir responsabilidades de adulto. A fin de cuentas, es el único de los niños que se escapa, no se pierde. Wendy decide regresar luego de cansarse de jugar. Peter promete visitarla, pero sabemos que nunca lo hizo.

Me pregunto qué diría Freud de estas historias. Pareciera que la mujer siempre acepta el paso a la adultez (el Orden del Padre), luego de una breve lucha a favor de la fantasía y la fuga. Las historias se requedan en la fantasía (lo más que me gusta del Mago de Oz es la canción "Over the rainbow", cantada por Judy Garland) aunque se resulvan siempre a favor de la entrada a lo real (aunque esto sea inefable, a fin de cuentas la mujer es custodia de la palabra y con ella de la cultura). ¿Querrá decir esto que hay un orden que funciona más allá del orden del Padre? También estas historias indican que el rol de madre que le asigna la naturaleza es el que la obliga a esta conformidad con el proceso de crecimiento, tal vez porque sabrá mantenerse al margen del poder de ese Orden (esa maternidad no tiene que ser biológica; Wendy cuida de sus hermanos, Dorothy cuida un perro, Alicia cuidará la cultura; la palabra).

Na, esto es mi fluir de consciencia sobre lo real, lo simbólico y lo imaginario, a partir de estas tres historias de crecimiento que me han venido a gustar más de adulta que de niña, sin entender bien por qué.

domingo, 20 de junio de 2010

Monsi: El cinismo esperanzado

La institución literaria de su país no le reconocía su lugar como escritor. Un comentarista (¿Adolfo Castañón?) pensaba que Carlos Monsiváis habría sido un gran novelista que nunca se atrevió. Así lo descualificaba. Un escritor que hable con la gente, con la radio, la televisión, de Luis Miguel, extraterrestres o lucha libre con la misma solvencia y peso con que hablara del escritor Salvador Novo, se salía de la definición más conservadora de ese oficio. Éste debe manejar la escritura (la palabra escrita) como un fuerte desde el cual defender LA CULTURA, definida como folklore por un lado y como ciertas nociones de lo bello, producidas por las mentes estrechas, con la idea de inventarse un país que siempre está siendo amenazado. A esos militantes de la cultura los conocemos, porque por acá también moran muchos aburridos de esa calaña. Aquél, Monsi, como lo llamaban quienes lo queríamos, no sólo se coló en espacios que habían sido prohibidos por atentar contra ciertas nociones de pureza, sino que también hibridizó el cuerpo mismo de la letra, haciendo del texto que se lee otra cosa. Con él la crónica era la más compleja, interesanete, inquietante y divertida literatura que se escribiera en el México contemporáneo.

Hubo también quien dijo, "Monsiváis no tiene ideas, tiene ocurrencias." Absolutamente falso, claro está. Este crítico cultural se construyó como la conciencia de México desde la parodia, que es uno de los géneros más difíciles. Practicó el collage como medio para, poniendo ahí desnuda tu palabra, político idiota, sacada del contexto que la naturaliza, al presentarla mediante un comentario simple que hacía evidente el cliché, la vacuidad, la inmensa tontería, hacía que se te pusieran coloradas las orejas. Su cinismo no era desesperanzado. Su erudición era de las que me gustan. No sólo citaba libros (la antítesis de Borges, de Octavio Paz) sino que, además de dominar la literatura y sus márgenes como nadie, también sabía de todo lo demás.

Caminaba por las calles, hablaba con la gente, era gente, a pesar de ser un mito viviente. De la noticia que publica el periódico "La jornada" sobre su muerte me alegró la siguiente cita:

"...los restos de Monsiváis fueron recibidos por la noche por una multitud en el Museo de la Ciudad de México. Numerosas personas expresaron ahí una misma petición: “¡Monsi, al Zócalo; homenaje popular, no oficial!”

Monsiváis no está, mas la gente seguirá exigiendo su derecho. En esta ocasión, el derecho a manosear al padre muerto. Homenaje popular, no oficial, para quien dedicó su vida entera a pelearse con las instituciones, con el padre, aunque él a su vez se convirtiera en el padre que muchos quisimos, respetamos y admiramos.

Monsi, no sé qué será de México sin ti. ¿Cómo se van a reír para mirarse con la seriedad que exige la esperanza?

miércoles, 16 de junio de 2010

Talleres en Casa Concha

Casa Biblioteca Concha Meléndez
Salón Literario Libroamérica


El Salón Literario Libroamérica, institución cultural sin fines de
lucro, continúa con su misión de formar nuevos escritores y lectores.
Recuperados de los esfuerzos para producir el Festival de la Palabra y
agradecidos de sus éxitos , hemos diseñado un primer bloque de cursos,
a celebrarse en la Casa Bibloteca Concha Meléndez, en la calle
Vilamayo #1400, esq. Manuel Rodríguez Serra, Condado. Para más
información, se puede comunicar al (787) 645-4038.



Laboratorio Experimental de Novela

Mayra Santos-Febres
LLENO, LLENO, LLENO, LLENO, LLENO, LLENO, LLENO

19 JUNIO - 24 JULIO (sesión de verano)
SABADOS 1:00 - 4:00 p. m.


Este "laboratorio" ofrece una experiencia única a aquellas personas
que ya cuentan con los esbozos de una novela en las manos, pero que
aún no han logrado desarrollar. Durante 6 sábados, de 1:00-4:00pm,
Mayra Santos-Febres se reunirá con un grupo selecto de escritores a
desarrollar el mapa que conduce a la composición de una novela. Luego
, de entre los convocados, escogerá a un grupo aún más cerrado de
talleristas para seguirse reuniendo periódicamente (cada dos semanas)
a finalizar el trabajo . Al final de las sesiones, cada tallerista
debe terminar con un manuscrito o borrador de novela en la mano.

Requisitos: formación profesional en escritura "creativa"
(periodistas, editores, maestros, profesores, correctores de prueba,
relaciones públicas, publicidad, leyes, historiadores, investigadores,
etc.) o formación en talleres de escritura creativa- narrativa.

Condición: posibilidad de compromisos a largo alcance; es decir, este
taller no es apto para velocistas ("sprinters")




Taller de Cuento Policiaco

Mario Santana
3 JULIO - 7 de AGOSTO

SABADOS 9:00 – 12:00 M



Este taller ofrece la experiencia de escribir narrativa desde el punto
de partida de la brevedad y concisión, enfocándose en los temas de la
violencia y el crimen. Mario Santana Ortiz (1er Premio Nacional de
Periodismo de la ASSPRO, 2002, 2004 y 2008, Premio de Excelencia al
Periodismo Eddie López, 2008, autor del libro de cuentos "Secuestros
de papel" Pasadizo: 2010) trae a la mesa de la escritura su
experiencia de 20 años como periodista y sus destrezas de escritor
para explorar el género detectivesco y cómo se conecta con la crónica
y el periodismo policial. Cada participante terminará con una serie de
3 cuentos policiacos en mano. De ellos se escogerá uno para ser leído
en público en una actividad de cierre tipo peña literaria en Casa
Concha Meléndez.

Requisitos: enviar por correo electrónico una muestra de escritura
para ser preseleccionados.



Taller de Poesía:

"Que se vayan las oscuras golondrinas: Poesía del siglo XXI"

Janette Becerra

26 JUNIO/31 JULIO
SABADOS 4 - 6 pm


Con más de 10 años de experiencia enseñando composición poética y
literatura en UPR Cayey, Janete Becerra (directora del Círculo
Literario de Cayey, autora de Elusiones- 2001) ofrecerá un taller de
creación poética contemporánea. Guiará a los talleristas
participantes a componer metáforas actuales,a descartar imágenes
trilladas de la poesía romántica y neo rromática de las siglos XIX y
XX y a escribir textos frescos de poesía contemporánea de resonancia
actual.




Taller de análisis :

“El cuerpo derramado: Acercamientos a la narrativa puertorriqueña actual”

Melanie Pérez Ortiz, Ph.D.

25-- 30 DE JULIO
VIERNES 6:30pm- 8:30 pm

Este taller ofrece a l@s estudiantes herramientas de análisis y el
contexto histórico necesario para leer críticamente la producción más
reciente de narrativa puertorriqueña. ¿Quiénes son los autores más
destacados en los últimos 30 años de producción literaria en la isla?
¿Qué preocupaciones se evidencian en los textos que producen? ¿Qué
estrategias de escritura asumen para comunicar esas inquietudes?
Estas son algunas de las preguntas a las que buscaremos respuestas. Entre los autores que se estudiarán figuran: Luis Rafael Sánchez, Edgardo Rodriguez Juliá, Rafael Acevedo, Fancisco Font y Yolanda Arroyo.


Requisitos: Interés en expandir los conocimientos y el
entendimiento de la literatura puertorriqueña hasta la producción más
reciente. Disposición al diálogo, interés por comunicar su formación
profesional particular al estudio literario desde una perspectiva
crítica y respeto por las diferencias.



Melanie Pérez- Ortiz, Ph.D. (Doctorado de la Universidad de Stanford
1999; Recipiente de una Mención Honoraria de la prestigiosa beca de la
Funcación Ford y de la beca que ofrece la Whiting Fellowships in the
Humanities, además de haber sido becada por las fundaciones Dorothy
Danforth Compton y la Irvine Foundation y la Universidad de Stanford
para conducir sus estudios literarios). Es Catedrática Asociada en la
UPR de Río Piedras. Autora de Palabras Encontradas, (2008),
Productora y panelista del programa radial sobre literatura y cultura
actual titulado En su tinta, (RadioUniversidad de Puerto Rico, 89.7 fm, miércoles, 4:00 pm) y mantenedoradel Blog Apuntes (http://apuntespr.blogspot.com). Trae a la mesa de
la crítica cultural su amplia formación como especialista en
literatura puertorriqueña para escoger y discutir textos literarios de
nuestra producción actual de manera profunda.



Taller de escritura poética: ANTROPOLOGIA Y POESIA

24 JUNIO/29 JULIO
6:30-8:30pm


El taller vincula el proceso de la escritura poética a la experiencia autorreflexiva del creador. El acto de la escritura poética queda adscrito así a la singularidad (antropo/lógica)de cada asistente. Cada participante utilizará especificidad cultural para desarrollar metáforas poéticas que comuniquen la singularidad de su visión y le permita expresar poéticamente reflexiones acerca de su entorno histórico y su contexto vivencial íntimo.

Irizelma Robles Álvarez( Puerto Rico 1973). se doctoró de la Universidad Autónoma de México, especializándose en Estudios Mesoamericanos. Autora de De pez ida, editorial Isla Negra (2003) e Isla Mujeres, editorial Fragmento Imán (2008). Primera finalista del premio nacional de poesía de 2009 del Pen Club de Puerto Rico por su poemario Isla Mujeres. Participa en la Antología de Pesca y pescadores de América Latina y el Caribe que se publicará bajo el sello editorial de la Universidad Autónoma de México y el Instituto Politécnico Nacional (en prensa).

Requisitos: Bueno ojo para observar diferencias culturales.


El máximo de estudiantes por sesión inicial serán 15 estudiantes. Se les dará prioridad a los que separen sus espacios con tiempo. Todos los talleres se ofrecerán en Casa Concha Meléndez. Al final de cada taller de cuento y poesía se seleccionarán los mejores trabajos de cada participante para que los exponga en una lectura pública de poería, y cuento: “Cierre de Verano Literario: Biblioteca Casa Concha/De Cara al Festival de la Palabra”

sábado, 12 de junio de 2010

Como si estuviera viendo llover

Hacía calor. Metí la cabeza bajo la cascada de agua. Me tiré por una chorrera de agua natural, resbalando las nalgas sobre las piedras hasta caer en la charca. Salté de una piedra alta, alta hasta la poza. Nadé. Me senté sobre otra roca a coger sol. De repente, llovizna, llueve, aguacero torrencial. Nada de correr a guarecerse. Yo no moví ni un músculo. De momento me pareció que sonreía. Iba descubriendo poco a poco que estaba contenta de sentir la lluvia caer sobre mi cabeza; sobre el cuerpo y quedarme, como viendo llover.