lunes, 27 de julio de 2009

Signifying y el mono, Residente Calle 13

Este artículo lo escribí para una conferencia que ofrecí hace 2 años. Pensaba que no lo había terminado, por lo que no hice esfuerzos por publicarlo. Al releerlo me di cuenta de que lo único que le falta es la bibliografía. Si necesitan alguno de los textos a los que me refiero, me escriben y me preguntan. El libro sobre Reggaetón en el que aparece el artículo de Alfredo Nieves ya salió, editado por Raquel Rivera. Seguro que lo consiguen en Amazon. Si se cansan de leer, pues leen lo que pueden o leen en dos o tres tandas. El formato de conferencia es muy largo para este foro, sin embargo, en respuesta al interés de ciertos amigos, lo publico aquí.

I. El sentido del sin sentido

Residente y Visitante estuvieron en “No te duermas”, un programa nocturno de relajo inconsecuente, sobre todo masculino, en abril de 2007. Allí presentaban su segundo disco, “Residente o Visitante” y se comentaba su reciente éxito en los Grammis. Mientras los entrevistaba Antonio Sánchez, el Gangster, sacaron al aire pietaje de comentarios de otros raperos y reggaetoneros sobre el trabajo de este nuevo grupo que ha tenido tanto éxito, con tanta rapidez. El comentario que hizo Vico C, uno de los más viejos exponentes del rap, fue el más divertido y sugerente. Saluda a Residente a través de las cámaras. Le da la bienvenida al género, aduciendo que desarrollar sus posibilidades es hacerlo crecer y eso es bueno. Luego comenta, “claro, no se entiende lo que dice, pero…” En el programa Residente se rió y agradeció el apoyo. A fin de cuentas, él ya había contestado las controversias que habían surgido luego del lanzamiento de su primer disco, titulado “Calle 13”, mediante la tiraera típica de éste y otros géneros. Así, si vamos a su segundo CD para ver qué contestó a la observación de que falta coherencia a sus canciones, encontramos en el título “Algo con-sentido” que la estrategia es hacerse el loco, correr máquina, como se decía en mis tiempos, irse en una fuga:
La gente, está jugando con mi mente
y ando con la mirada borracha
Mi cabeza está pensando en remolacha
Por eso no tiene sentido esta guaracha
Nada de lo que digo hace sentido
Estoy botando fluido por los oídos
Y no soporto este ruido (Algo con-sentido)

Y es que el juego, la impostación, es el elemento más sobresaliente del trabajo de este joven rapero-reggaetonero. En ese juego están implicados la raza y la clase. Ya Juan Flores notó la colaboración de puertorriqueños y afro-americanos en la creación de este género. Más recientemente, Raquel Rivera complica las construcciones de Latinidad en el debate social estadounidense mostrando cómo en la producción cultural las fronteras entre lo afro-estadounidense y lo caribeño se pierden. Dice ella, refiriéndose al dialecto social que comparten los afro-americanos con puertorriqueños en el hip hop:
Language plays no small role in the construction of a niggafied Puerto Rican experience. “Niggas know who niggas are” (Bravos 1998), partly through language use, particularly within the hip hop realm. “Ebonics slingin”—to paraphrase (Jee 1998)—is a primary communicative “nigga” practice, Mcing being one of its principal poetic methods. [… ] “The Ebonic Plague” proposes language as a realm where community consciousness is built as well as manifested. No ethno-racial distinctions are made between the African American and Puerto Rican artists who contributed to this song; they are all part of the “we” building and linving the Age of the Ebonic Plague. (135)

Rivera termina concluyendo que el rap es una forma de expresión oral/musical que se originó en los Estados Unidos entre jóvenes anglófonos afro-diaspóricos. Esta última categoría incluye a los Latinos Caribeños angloparlantes. Su énfasis está en que tanto los afro-americanos como los afro-caribeños que usan el inglés como lengua primaria la transforman, en un acto de resistencia (137).
Pero el reggaetón y el rap no son la misma cosa. Más allá de las colaboraciones entre puertorriqueños y afro-americanos en la creación del rap en los Estados Unidos, el reggaetón nace en la isla y, según Flores, su ritmo base viene de Panamá. Entiendo yo que el reggaetón es juego. Con con su ritmo repetitivo hipnotiza a la masa que, voluntariamente, se pierde en el vuelo del inconsciente dejado en libertad para buscar el goce. Pero esta idea que estoy trabajando no me cabrá aquí. Por el momento, me interesa centrarme en cómo el reggaetón se puede entender como una transformación del rap underground de la isla a una forma embotellada que finalmente puede ser apropiada por el mercado. En gran medida, esta versión potable para los Grammis enfatiza el consumo y la hiper-masculinidad manifestada en el dominio sexual sobre sus oponentes y su posibilidad de lograr obtener y dar placer a su pareja. La fuga en placer es lo que se enfatiza, aun con más hincapié que la productividad cultural en resistencia, característica hasta hoy día de la cultura del rap. Jorge Giovannetti debe haber sido uno de los primeros en mencionar el reggaetón en un artículo académico que salió publicado en el año 2003, cuya investigación me parece que sea bastante anterior. En su artículo se refiere a conexiones transnacionales producidas por las migraciones. A éstas las distingue de las migraciones simbólicas producidas por el mercado. Así, en su argumentación se dedica a explicar las diferencias entre una cultura reggae que se dio en Puerto Rico desde finales de los años ochenta, popular entre una población que llama de “blanquitos” (blancos de clases media y alta) y la cultura del rap que se produce en “sectores historicamente marginalizados” (82). Pero hacia el final de su artículo se planta una nube. Propone que los consumidores blanquitos del reggae jamaicano no escuchan las letras, no se identifican con Jamaica que entienden que es una de las “islas”, exotizándolas y construyendo a Puerto Rico como parte del Centro, y sólo consumen productos mercadeados para crear una imagen tropical. Termina argumentando que el término reggae se usa mal, en el sentido en que no se refiere al reggae roots, a tal punto que aun en las tiendas se vende rap bajo la rúbrica de reggae:
Local rap underground is sometimes displayed under “reggae” and Jamaican roots reaggae is sometimes displayed under “rap”. Or “rap” may refer only to U.S. rap, and local reggae groups may be displayed under “rock music in Spanish”. And indeed, many rap artits have used the term “reggae,” and more recently “ragga”, in the titles of their productions or their songs. They have even coined a new term: “reggaetón” (90).

Creo que hace falta todavía estudiar las complejidades del campo musical de los años noventa, cuando el reggaetón se estaba diferenciando del rap. Más allá de la equivocación que ve Giovannotti, el reggaetón cuajó en diálogo con la música reggae de jamaica, el rap afro-diaspórico, los ritmos de Panamá y otros.
Me he extendido en esta contextualización para proponer que, a pesar de la estrecha relación del reggaetón con el mercado, las estrategias discursivas de Calle 13, están emparentadas con prácticas de resistencia racial y de clase que se han identificado con una genealogía discursiva africana, a pesar de que él sea y se identifique como un blanquito. Me refiero al signifiying, término que usaré así, en inglés, porque no encuentro como traducirlo a español. Es un asunto complejo, porque Residente es un blanquito que dice, en ese segundo disco, venir a matar el reggaetón (lo dice como 3 veces) porque él "tiene más vocabulario". A su vez, políticamente se identifica como subalterno cuando se enfrenta al contexto rapero de Estados Unidos y al gobierno de aquella nación. Recordemos la canción que dedica a Puff Daddy en el primer disco y la importancia que le da, al narrar su historia musical, a haber comenzado su carrera con una canción en contra del FBI en el contexto del asesinato de Filiberto Ojeda Ríos. Simultáneamente, cuando se enfrenta al grupo local de exponentes del género, se posiciona como superior. Mi interés en este trabajo es, entonces, analizar el uso del lenguaje de Residente y sus implicaciones, en términos de raza y clase, para el campo cultural-musical en Puerto Rico. Pero antes, hay que observar más de cerca las estrategias del mono.

II. La golda y el mono

La idea de hacer este trabajo me surgió al escuchar la canción “Tu mai es la golda”, la cual me recordó inmediatamente el “mamma talk” que ha acaparado mucha atención crítica en los Estados Unidos. Dice, para refrescarles la memoria: “si ustedes no me entienden, ¡tu mai es la golda!/ si te pasas de listo, ¡tu mai es la golda!/ ¡tu mai es la golda! ¡tu mai es la golda! ¡tu mai es la golda! / si estoy confundío porque no sé el resultado de la circunferencia de la /gravedad del asunto, ¡tu mai es la golda!” El mamma talk es sólo una modalidad de parodia discursiva compleja, según Henry Louis Gates. Éste se apoyó en la idea del signifying en la crítica literaria afro-americana para implicar un tropo de tropos, o sea, es un uso del lenguaje defensivo y que implica juego de muchas maneras distintas. Implica repetición con diferencia, parodia, una voz doble que dice en más de un código. Le sirvió para leer la literatura afroamericana desde sus tradiciones orales y vernáculas. En ese contexto, el mono es una reapropiación:
The ironic reversal of a received racist image of the black as simian like, the signifying Monkey, he who dwells at the marging of discourse, ever punning, ever troping, ever embodying the ambiguities of language, it is our own trope for repetetition and revision, indeed our trope of chiasmus, repeating and reversing simultaneously as he does in one deft discoursive act. (52)

Dice que signifiying se manifiesta en los textos afro-americanos como un tema explícito, retórica implícita y como un principio de historia literaria (89). Me interesa pensar en los juegos discursivos en la voz de Residente y su relación con las tradiciones orales populares de la isla (distinto a la idea de lo vernáculo que usa Gates) y entender estos juegos como una retórica implícita en su discurso, lo cual implica una apropiación de una estrategia que por razones de clase y de raza no le pertenece. Pero cabe la pregunta de cuán generalizada está esta práctica en Puerto Rico. ¿Es, en verdad, un asunto de clase que en su estructura profunda es un asunto de raza, como intento sugerir? Acá sólo tengo espacio para especular al respecto. Los estudios de campo le corresponden a los lingüistas. Pero la pregunta me hala, por lo que me lanzo.
Los lingüistas sí están de acuerdo en que existe una modalidad particular de juegos lingüísticos cuya práctica viene de África. Nick Faraclas, et. al. define, siguiendo a William Labov, una de las prácticas que yo llamo signifiying de la siguiente manera: ““…a well organized speech event which occurs with great fequency in the verbal interaction of black adolescents… and occupies long stretches of their time” and which can include ritualized insults of the addressee, the addressee’s relatives and/or personal insults of a simpler form” (47). Luego de comparar las modalidades de insultos que se producen en una de las ciudades más grandes de Nigeria con prácticas que han sido recopiladas por lingüistas en Estados Unidos, sobre todo en Nueva York, y compararlas con una práctica similar de Turquía, concluye que las prácticas actuales del rito en Nigeria y Estados Unidos son similares en su forma. Son duelos verbales que tienen la función de “afinar las destrezas verbales de los jóvenes oponentes.” A diferencia de los debates entre jóvenes turcos, cuya tradición Faraclas, et. al. conectan al Mediterraneo, la práctica africana es un juego, los oponentes no deben perder el control de sus emociones, ya que el modo de ganar el juego es probar ser el oponente más ingenioso y rápido. Es por esto que no es la lógica si no la creatividad el elemento que organiza estos insultos. Es un ritual que se lleva a cabo delante de un público que interviene riendo y aclamando a uno u otro oponente y en el que a veces alguien del público salta a sustituir un mal contrincante. Mientras que la conexión entre Nigeria y Estados Unidos se afirma en este estudio, se sugiere también una continuidad diaspórica de la práctica:
In terms of further research, the evidence suggests that AAVE [African American Vernacular English] Sounding and NP [Nigerian Pidgeaon] Wording may be part of an Afro-Caribbean ritualized insult traditon that includes calypso and other Caribbean insult genres and corresponds to the geographic zone covered by Afro-American English Lexifier Creole, which includes parts of the West Coast of Africa, the Lesser and Greater Antilles, and areas along the coasts of South, Central, and North America where the Northern European (English, Dutch, etc.) variety of colonial era plantation slavery played a major role in shaping society. (62)

El trabajo que han hecho los lingüistas también es pertiente para entender el sentido que tienen estas prácticas. He aquí las interpretaciones:
Interpretation of Insults: AAVE Sounds and NP Words are consistently composed in such a way as to ensure that they are interpreted as untrue and therefore not as personal insults (which would acutally shame or demean one’s opponent). However, Dundes et al. (1972:135) state that in Turkish Dueling one of the main goals of insults is to: ‘force one’s opponent into a female, passive role… [A] young boy defends and asserts his virile standing in his peer group by seeing to it that his phallus threatens the anus of any rival who may challenge him. (48)

Mi tendencia, debido al falologocentrismo del reggaetón en general, sería a pensar que este tipo de práctica en Puerto Rico mescla tanto la tradición que viene del Mediterráneo como la que viene de África. En la isla, los duelos verbales son una práctica común hasta la adolescencia y en instancias hasta la adultez personas de clases media y baja (de la alta no sé), tanto del sexo masculino como el femenino, participan de ellos. Se llevan a cabo poniendo énfasis en la mayor o menor habilidad con el juego verbal, que deriva siempre hacia aseveraciones absurdas; los oponentes no se deben ofender (“el que se pica es porque ají come”) y el que gana es el que logra las más ingeniosas imágenes partiendo de la propuesta del antagonista en el juego; gana mediante la aprobación de un público; mientras lo que gana es prestigo en la comunidad que participó escuchando el intercambio. Los insultos sexuales, si seguimos a Faraclas, sirven para que los machos adquieran prestigio en tanto machos, por su capacidad de penetrar, al menos en el nivel simbólico.

III. El mono Residente

José Piedra ha estudiado manifestaciones de signifying en la literatura cubana y encuentra que el mono está presente en ella con diferentes nombres (Mono, Mo-Edun, Mono Sabio, Coco Macaco, y güije o jigüe). Señala que su cualidad más particular es que está en su naturaleza el borrarse. Dice: “The quality is part of the Monkey’s character: the richer and deeper the conveyed signification, the more hidden and contradictory the expression of its personality” (123). Su interés es mostrar cómo la humanidad ha inventado mitos en los que se representa el sentido arbitrario de los signos, como se explica el orden divino mediante palabras que son siempre insuficientes. Éstas son guardadas por las autoridades de las distintas comunidades y, en caso de volverse demasiado restrictivas, se inventan siempre modos para sabotearlas. Las palabras tienen que ver con el sentido y el orden que le damos al mundo. Por eso son importantes y cuando hay desbalances de poder, la lucha por el campo de la palabra se vuelve a veces sutil, porque los ataques frontales implican entrar en el caos.. Así lo explica Piedra:
In this view of signification, humanity emerges as an underhanded manipulation of the most secure formats. After all, quests for knowledge depend on acceptable wording; and such wording must give the illusion of security. However, when the controller of discourse is not receptive to the group’s needs, then the imposed formats must be undermined with variables of signification. Both the securing of knowledge and the undermining of the formal script are part of the myth-making process. The danger arises form an abrupt titiling of the balance as not only the voice but also the meaning of human signs is battered by foreign powers. (129)

El orden que se busca mantener representa la indeterminación del lenguaje porque, como dice Piedra “…nadie puede presumir poder controlar el discurso del mono y el acto de interpretar el mensaje neutraliza con ironía cualquier intento de fijar el mensaje oficial del “oráculo”” (133). Esto me devuelve a la apreciación de Vico C sobre la ininteligibilidad de la lírica de residente. El caso es que el discurso es a propósito ilógico y que su significado es doble. En esta línea ha leído Alfredo Nieves el trabajo de Residente en un trabajo que está próximo a publicarse, sobre la construcción de la masculinidad en la persona pública que se creó este grupo; sobre todo Residente. Sugiere Nieves que la representación del macho que es típico del género se mina cuando Residente se presenta como torpe ante la presencia de la mujer que le gusta. Es como si la preponderancia del falo en los juegos verbales que proceden del mediterráneo y que permean todo el género, en Residente fuera desplazado por el mono. Nieves nota también los varios elementos circenses que forman el imaginario del primer disco. Siguiendo a Nieves, pienso que no sólo este personaje se construye como torpe, sino que además existe en sus letras una autoparodia que está marcada con más hincapié cuando una voz femenina le responde. Así, en su primer disco, PG 13 responde a la voz del rapero que rapea (los boricuas saben que acá rapear tiene dos significados distintos)…. “con un poco de blush, agarro el touch /y a los nenes les doy flush…/ ¡Echate pa tras que mi falda tiene espinas / mi negrito yo no soy tu china”! Esa apoderación de la mujer, que pasa a ser más que un objeto al contestar cantando también está en el título “Hormiga brava”, del mismo disco. Esa hipótesis se corrobora cuando escuchamos la letra de “Mala suerta con el 13,” del segundo disco, donde se entabla un debate entre la Mala Rodríguez y Residente. Él la invita a tener sexo y ella le responde:
[él dice]

Con sólo verte las rodillas yo me lubrico
Que la tienes muy pequeño, chico
Pero eso lo sabes tú na ma y ahora todo Pueto Rico.
Cuando la hundo hasta lo más profundo
me vengo rápido como en… 5 segundos haummm
Pero no te me pongas violenta
que este caballo representa
y el primer polvo no cuenta.
Por ahí va el burrito… sabanero…
a marcarte pa toa la vida
como cicatriz de pandillero

Acá el pandillero del gangsta rap pasa a ser el que marca sentimentalmente a la pareja. Su declarada voluntad de acabar con el género del reggaetón; si no, al menos con el macho que habla en él, que posa con indumentarias deportivas, las gatas (mujeres en bikini) de fondo y el blin blin o las cadenas gruesas y de oro en el cuello. Es como si hubiera estado presenciando un mal juego de signifying, por lo que saltó al ruedo diciendo: “Voy decidido a fusilar el reggaetón.” La canción titulada “A limpiar el sucio” también alude al género. Dice: “El género está atrasao, tiene un delay/ por eso es que ser rey en este field day es un mamey”. Finalmente, en la última canción del disco, titulada “La era de la copiaera” dice:
¿Quieres parecerte a mí?
Pues aquí tengo los manuales
Primero hay que tirarle a los fucking federales
Tirarle al gobierno en la cara con salami
Ganarte un MTV y ganarte un Grammy
Que el gobernador te invite a cantar rap en la Fortaleza
Poner a todo Puerto Rico a hacerse rayas en la cabeza
En medio de una huelga llenar todo un Coliseo
Tienes que poner a to el género a tirarse peos
porque dañaste el género y ya nadie te aguanta…

Nieves también nota las marcas de clase en el montaje de este músico: la clase media y urbanización cerrada que ya está presente en el nombre del grupo. Si repasamos sus canciones, encontramos que en “A limpiar el sucio” Residente dice a sus opisitores que son poco cultos:
Yo sé que te jode escucharme a diario
Y es que no es un hit nada más, son varios
cada vez que me esuchas en la radio
te jodo más que un barro en el labio
No es mi culpa que yo tenga más vocabulario

“La era de la copiaera” dice sobre este asunto:

Mera, me estoy robando el show por allá afuera
Mera, Tengo a la compe sin comida en la nevera
A la competencia pa’l baño los tengo corriendo
lo tuyo es aburrido como John Ruiz contra Fres Oquendo, a
mi sin cojones si vendo o no vendo,
yo me puedo quedar toa mi vida en mi casa jugando Nintendo
Viviendo con mi mai hasta los 50 años
Meando toa la tapa del inodoro en el baño…

En “La crema” se autodenomina blanquito a la vez que recuerda que en su primer disco parodió a Puff Daddy:
Este blanquito salió cabrón y pico
yo tengo orgullo no mamo bicho
Y mucho menos me arrodillo en el piso
A Puff Daddy lo puse a cagar pelo riso
y si 50 Cent se apunta lo ahogo en Carraizo
No venga a joder en mi bohio
que ni el bohique te saca del lío.

En resumen, pretende romper con lo que entiende es simpleza del género, a la vez que le interesa volverlo contestatario, al identificarse como subalterno ante el contexto del mercado (del que se aprovecha, claro está). Ofrezco un ejemplo de su lenguaje absurdo e hiperbólico, en una cita que se asemeja al mamma talk, como lo describe Faraclas:
Tengo cuatrocientos carros, cuatrocientas
motoras
Un caballo que vuela a cien millas por hora.
Tengo comprada a todas las emisoras
Y pa lavar el dinero treinta lavadoras.
Yo consigo lo que sea
Mujeres con dos tres cuatro cinco tetas
30 enanas que me jalan la casqueta
mientras duermo
y que nunca me pegan los cuernos
Tengo 40 karatekas de indonesia
que te cortan los testículos sin anestesia
Tengo meao agridulce, meao salado,
Meao en crema, frapé de meao congelado…

Vengo proponiendo que esta habla simiésca es la que engancha el género nuevamente con las varias tradiciones contestatarias de la música popular en el Caribe; aquéllas que estudiaron Chuco Quintero y Juan Otero Garabís en sus respectivos libros y que se han dado, a pesar de su necesaria y a veces voluntaria, negociación con el mercado. Es que la rebelión tiene que ser sutil ya que, como decía Piedra: “El código de la negritud opta valientemente por aceptar ciertos acuerdos formales, históricamente impuestos, sin perder de vista la oportunidad de ejercer el poder de significación” (146). El género, salvo algunas excepciones, ya para el año 2000 había sido comercializado y enlatado para el consumo en masa, lo cual pone en primer plano la música como mercancía, más allá de sus posibilidades creativas de vanguardia, que siempre se negocean a pesar del mercado. Si, más allá de la lata, las reconversiones que explicaba Néstor García Canclini en Culturas híbridas no estaban sucediendo de un modo visible y audible en este género, al menos en la mayoría de sus exponentes actuales, encuentro en el grupo Calle 13 y en el trabajo de Tego Calderón, por ejemplo, propuestas que se agarran de tradiciones que se pueden identificar en el campo local con prácticas de resistencia elaboradas por subalternos negros y mulatos en el contexto de los sucesivos colonialismos en la isla. Ya que me estoy centrando en el representante más blanquito del género, concluyo que esa fuga del lenguaje en juego, o el insulto fantástico como juego que proviene de África, está más generalizado en la cultura puertorriqueña de lo que se ha estudiado. Tego Calderón, por su parte, en su más reciente producción, se convierte en un mono que, desde la salsa, hace la travesura de pintar unos changos de blanco. Estos pájaros son rechazados por los otros de su comunidad y se ven aliviados de la crisis existencial que la maldad del mono les causa cuando la lluvia les quita el blanco y los vuelve a dejar negros. Que Calderón se vista de mono implica muchos significados que no son fácilmente descifrables, precisamente porque es una cita y activación de una tradición que es desconocida para la cultura oficial. Lo notable de Residente es que, a pesar de su raza y su clase, su juego lingüístico está dirigido a retar las reglas de la conversación pública dominada por blancos, quienes fijan el “mensaje oficial del oráculo”. Para esta tarea se disfraza. El mono se puede convertir en una araña cuando dice: “Llegó la araña que el idioma daña/la Real Academia se la dejo a España/Así que mala mía si me pongo perverso…” La importancia de esta reflexión es que me lleva a pensar que hacen falta, en los campos de los estudios lingüísticos y literarios de Puerto Rico y el Caribe, un mayor conocimiento de las tradiciones africanas para poder reconocer cómo están activas en el habla popular, el debate público y en el campo letrado.

miércoles, 22 de julio de 2009

Benjamin tecato

Walter Benjamin. On Hashish. Mass: Harvard University Press, 2006.

A los usuarios de mi corazón.
Disclaimer: Todo lo que sé del tema, lo sé porque leo mucho.

A phrase wich Baudelaire coins for the consciousness of time peculiar to someone intoxicated by hashish can be applied in the definition of a revolutionary historical consciousness. He speaks of a night in which he was absorbed by the effects of hashish: "Long though it seemed to have been..., yet it also seemed to have lasted only a few seconds, or even to have had no place in all eternity." Walter Benjamin

La idea le surge en 1919. Ha leído los paraísos artificiales de Baudelaire y entiende que lo que el poeta francés intenta es ver qué le puede enseñar la intoxicación con opio o hashish a la filosofía. Califica el intento de Baudelaire de reticente y desorientado y se propone volver a conducir los experimentos. Viejos antagonistas de sus años de estudios, Ernst Bloch y Ernst Joel, en el tiempo médicos, lo acompañarán en una investigación científico-filosófica.

Tan pronto como el libro estuvo en mis manos aluciné. Las lecturas racionales que hacemos de los ensayos de este autor ignoran el hecho de que éstos son en verdad el desarrollo de ideas que se le ocurrieron bajo alguna intoxicación (hash, opio, mezcalina). En los protocolos de estos experimentos, en sus diarios, en su proyecto de las Arcadas, aparecen varias de las ideas de Benjamin que venimos manejando en la academia hace tiempo: su concepto de aura, su interés por las iluminaciones y las correspondencias o identificaciones. Parece que su trabajo sobre Baudelaire, el flaneur (paseante), es producto de este proceso. Concluye Benjamin que Baudelaire rechaza la intoxicación, porque a fin de cuentas su flaneur es un intoxicado, en la medida en que hace conexiones, se identifica, "vacía su ser en el ejercicio de caminar la ciudad al punto que puede entonces llenarse de las personas y los objetos que encuentra". Esta actitud, entiende él, es revolucionaria tanto para en paseante como para el intoxicado: The figure of the flaneur. He resembles the hashish eater, takes space into hismself like the latter.

Lo más sorprendente del libro se desprende casi hacia el final (por lo que corroboro que no es bueno soltar un libro a medias, aunque aburra). De hecho, las primeras partes de este libro, los protocolos en sí, parecen las divagaciones normales de cualquier usuario. Cuenta que se ríe, que le da sueño y se duerme, que le da hambre y tiene que cenar dos veces, que alucina (dos señores que deambulan por las calles de Marsellas le parecen Dante y Petrarca). En fin, voy corroborando que lo que se le ocurre a un ennotao, sólo tiene sentido en la nota (¿Porque es un disparate o porque sin ayudas artificiales no se puede entender y punto?). Luego aparecen dos ensayos que hacen que en retrospectiva se entienda el libro, a Benjamin, su trabajo en general.

To the planetarium

Comienza diciendo que si se tuviera que explicar los aprendido de la antiguedad con la mayor brevedad, parado en una pierna (así dice) habría que citar a Hillel: "They alone shall possess the earth who live from the powers of the cosmos." Sólo los que vivan de las fuerzas del cosmos poseerán la tierra.

La propuesta es entender el cosmos como un todo en armonía, inmenso, infinito (en expansión si quieren). Vivir de esa fuerza (que es la armonía) es alimentarse de ella sabiendo que no somos nada a la vez que somos parte del infinito, aunque fuera una parte ínfima. Los antiguaos se relacionaron con el cosmos en un trance estático. Cito: This means, however, that man can be in ecstatic contact with the cosmos only communally. Por que todos somos parte de ese cosmos, por lo que una experiencia cósmica (llamémosla así) no se puede dar prescindiendo de los otros. Propone que el hombre moderno erra cuando piensa en prescindir de lo común (que es el todo y todas sus partes) y pretende consignar esa experiencia a la observación poética de una noche estrellada.

Propone que la Segunda Guerra Mundial es un buen ejemplo de este error. Se quiso manipular a escala planetaria (enact) lo inefable, la magnificiencia del cosmos mediante la tecnología, ya que para la mente capitalista la tecnología se inventa para controlar la naturaleza (to master it). La tecnología tiene que ser dominio, no de la naturaleza sino la relación del ser humano con la naturaleza (la tecnología como mediadora, sin que la relación de lo humano con la naturaleza, una de correspondencias, se afecte).

Termina con una oración extraña: Living substance conquers the frenzy of destruction only in the exstasy of procreation. Es una tradución del alemán. Me pregunto, ¿de verdad propone que la procreación es el remedio contra la destrucción o se refiere a la creación, en todos sus sentidos posibles? Me inclino por lo segundo.

"Surrealismo". Propone Benjamin que la propuesta del surrealismo es ganar las energías de la intoxicación para la revolución. No añado nada. En mi nota (intelectual, conste) yo lo entiendo.

Última iluminación que anoto: La genialidad de lo entendido bajo alguna intoxicación, que parece un disparate fuera de ella, tal vez se deba a que en ese estado se piensa desde los sentidos y en comunicación, desde ellos, con el subconsciente y con el exterior (¿cosmos o sólo la sala o la playa, los panas?). Cerradas las vías de comunicación, no se sigue la lógica de los pensamientos. Aunque Benjamin sugiere tomar notas al día siguiente. Dice que se puede; que la memoria conserva las ocurrencias del día anterior.

Pensaba que las drogas eran la antítesis del capitalismo, porque, como el sexo, nos inhabilitan para el trabajo; nos vuelve improductivos. Parece que además de razones exteriores de economía política, Benjamin descubrió otras. Parece que se suicidó en una nota de esas. No habría valido la pena para el colectivo, si no hubiera escrito.

Tecatos del mundo, escriban (pero editense después).





lunes, 20 de julio de 2009

debellaqueras: reseña

Las lenguas en las que Daniel Torres nombra las (sus, nuestras) bellaqueras son varias. Está la lengua callejera. Está la lengua en la recámara, en el cuerpo, en orificios y de fondo, la música que es otra lengua que enmarca las demás. Así el texto pasa de un foco a otro, de una toma panorámica de la ciudad a sus recovecos, sus baños, sus escaleras traseras y callejones a cuerpos que se lamen y se esculpen con la lengua. Sin bolero y sin pesares. De fondo está Bach o Chopin o un saxofón o Bárbara (¿Streissend?). El libro es una alegre fiesta de lenguas jubilosas, aún en la pérdida del amante. Pero otra bellaquera es la escritura misma. "Nace de mañana de a poquitito y sin frontera/de relato o de épica..."

Así, se pasa de la lectura al sexo:

Sala de lectura

Llegas,
te sientas por los bordes
de la estrategia.
Miras mientras lees,
remiras de reojo
y entonces:
comienza el furor de las batallas sileciosas,
la letra impresa te baila
entre los ojos,
el espacio se te llena en vertiginoso
aleteo de fragancias
(desprovistas de olor alguno)
los latidos se suceden
poco a poco y en ascenso
por toda la extensión de los relámpagos.

Espera todavía hasta el ahogo,
cuando comiencen los levantamientos
de armas licenciosas.

Se pasa de la lectura al sexo sin saber si lo que se lee es un cuerpo o un texto, porque el poemario está hecho de giros conceptistas que juegan con distintos sentidos que salen de los libros o de la calle para terminar siempre en el sexo (no en la cama):

3.
Buscamos
dando vueltas por las plazas
debajo de los carros
y en la mesa del frente
por las paredes
ese cansado olor a deseo.

También la música es un lugar del deseo:

Oír de Bach entre la lluvia y pensarte
del rezo prolongado
en los oficios nocturnos que fue nuestro amor.

Del canto gregoriano
en el silencio tendido
de tu mirada a la mía
y bajo las sotanas
los residuos de tanta vida

[...]

Este amor gozoso es homoerótico pero es más que nada humano. Es un libro sin rabia, que ronda por vivencias de bellaqueras felices, aunque no siempre exitosas o exentas de ausencia.

Debellaqueras es un libro inteligente, divertido, conmovedor. Habla de un deseo atemporal (sin fecha) y multisexual (cualquiera se pone el sayo). Como cuando dice:

Con la melancolía de las horas
después de hacer el amor

Con los cuerpos entreabiertos
uno al otro
detenerse con las alas sin ave
en la tierra de los nadies dispersos.

El libro seduce.

lunes, 6 de julio de 2009

¿la mordaza amordazada?

Me entero de que El nuevo día tiene corresponsales en Honduras. Me pregunto si se decidieron a ser, finalmente, un periódico. La radio dice que Micheletti está en el poder porque una multinacional estaba molesta con la política del presidente saliente... ¿Desde cuándo la radio se interesa por cualquier cosa que no sea preguntarse por las obvias razones detrás de los movimientos forzados del gobierno de fuerza bruta que tenemos para mantener sin mayor hipocresía la leve apariencia de democracia? Dije apariencia leve.

Antes, tan antes como hace unos días, el golpe de estado era un chiste que vertía su humor sobre nuestra miseria. Se preguntaban por ahí si había un modo de importar esta prácticas tan comunes de nuestros países hermanos. Parece que cuando más nos quieren forzar a ser estadounidenses, más latinoamericanos nos sentimos. Dije parece que... El problemas está en la fuerza bruta, parece. Menos mal. Ya estaba perdiendo la esperanza en nuestra capacidad de abrir la boca. Parecía que nos la habían cocido con la beatitud que produce ser el feliz propietario de productos electrónicos que nos mantienen en contacto 24 horas con los chistes que nos quieran mandar nuestros amigos y la publicidad que nos quieran enviar nuestros enemigos. (Aunque los amigos que nos envían chistes y cadenas se arriesgan a pasarse al bando de los enemigos de forma fulminante).

Pero parece que los términos de nuestro debate han cambiado al punto que, tal vez, finalmente, podamos hablar de nuevo. Hablar; es decir, debatir ideas de viejo y nuevo cuño. Mi abuela me preguntaba (hace dos días) si lo que yo quería era que nuestro democrático país se pareciera a Cuba (porque comparé a nuestro gobierno con los nazis; conste que ella es popular). Me sorprendí musitando "abuela, ya ni Cuba se parece a Cuba; estamos en otros tiempos." De eso se sigue que tenemos que inventar nuevos argumentos y rescatar de los viejos olvidados lo que sirviera.

Hoy Obama es presidente de Estados Unidos, lo que hace que me pregunte si eso es lo que hace que la OEA no reconozca al golpista que parece que se las ha tenido que bandear sólo (bueno, con los milicos, que no es poco). Se rumora que habrá huelga en un periódico local. Estos hechos que voy anotando: un artículo en el shopper sobre un golpe de estado, un chiste sobre un deseo solapado de tener militares que saquen a nuestros políticos del país y los hagan saltar de un trampolín en una esquina alta de la isla (como si fuera un barco pirata) hacia el mar (¿se desea fuerza contra la fuerza?); la negación de organismos internacionales a reconocer un golpista, una posible huelga; y otros que no he anotado pero sé que ustedes sí van anotando en la mente, me hacen tener esperanza. De esa cautiva, cuidadosa, que no se atreve a asomarse porque piensa que todo es mentira y que despertaremos mañana en la misma pocilga de siempre.

Es posible, pero hoy, respiro hondo tres veces y dejo que se me escape media sonrisa. Media.

miércoles, 1 de julio de 2009

Panópticon

Esta semana me regañaron dos veces. No fue mi papá ni la maestra ni el cura ni algún anciano o figura de autoridad. Me regañó la compañía de teléfono y luego, los proveedores de mi tarjeta de crédito. Por viajar. Por viajar sin permiso. Se supone que cuando viaje lo informe, me explican. Es que ellos tienen que saber que estaré fuera del país para "cambiar" mi oferta a la que tiene el roaming incluido y así no verse obligados a cobrarme cientos. (No podían haberme dado desde el principio la que incluía el roamingo, no). El banco, por su parte, se preocupó muchísimo de que yo hiciera compras desde la Florida. Me preguntaron si había ido a Busch Gardens. No se preocuparon de que esa me hubiera cobrado un cargo por servicio de un dólar del cual no me advirtieron. Se supone que el costo de las tarjetas de crédito los pagan las compañías y no los individuos. Se preocuparon de que hubiera cambiado mi rutina de gastos.

Y pensé en este caso, está bien. Si me hubieran robado la tarjeta se habrían dado cuenta rápidamente. Pero me molestó como terminó la llamada; con una advertencia o consejo condescendiente que no toma en cuenta otras alternativas al panorama que ellos se representan. "La próxima vez que viaje, llama y nos avisa para nosotros saber que estará fuera del país". Sí, claro. Como si tu preocupación (la de la industria) a mí me preocupara.

Las compañías hoy rompen la ley y tratan al cliente con una arrogancia que no tiene precedentes. Es como si mi obligación fuera comprar y no hubiera competencia. (En muchos casos no la hay; o se ponen de acuerdo para poner los precios igualmente altos o hay un monopolio). Piden el número de seguro social para cualquier transacción (ilegal). Realizan verificaciones de crédito para acceder a un contrato de una línea de teléfono celular, cuyos términos no negociables deciden ellos (dos años, nuevamente, ellos me hacen el favor de darme un teléfono. Como si yo no lo estuviera pagando. Como si no tuviera la opción de hablar por señales de humo como hacía antes de que se me impusiera la necesidad de andar conectada todo el día).

Mientras, el gobierno quita derechos a las comunidades para dárselos a los individuos (su idea es que los propietarios individuales les vendan, a la larga, para el desarrollo las tierras que hasta ayer eran de la comunidad; serán desplazados) y crea leyes que estipulan que si un individuo entabla un pleito con una compañía (digamos una constructora) por la razón que sea (digamos, para exigir que las leyes se cumplan y así salvar propiedad colectiva y de paso el ambiente) éste debe depositar una fianza que cubra la pérdida de esa compañía mientras el pleito se resuelve.

Mientras, yo, como siempre, tomaré mi distancia de quien me regaña, aunque sea por mi bien, y pensaré con mi cabeza y decidiré por mi cuenta cuánta de mi libertad quiero ceder a favor de qué o de quiénes. Aunque me cueste buen humor, paciencia, la posibilidad de acceder a bienes o privilegios (¿pa qué? nacimos esnús) y hasta dinero (idem).

martes, 23 de junio de 2009

Aguacates, papayas y la mala conciencia

A Mirelia, quien tiene un aguacate en un vaso en su cocina en Orlando. (¿Dónde lo irá a sembrar?)


Mi hermano tiene en su casa en Juncos los aguacates más dulces que jamás he probado; sin fibra, sólo mantequilla aguacatosa. Cuando ese árbol pare los familiares y amigos lo visitamos a menudo, lo llamamos asiduamente, lo invitamos a cenar, en fin, lo queremos más que usualmente. Hace algunos años me tocó uno de los preciados frutos. Puse la semilla en un vaso de agua hasta que echó raíces y un árbol comenzó a crecer. Allí la tuve hasta que me mudé a una casa con patio. En mi patio la sembré.

En verdad me supone un problema, porque ese patio es una esclavitud. Paso las mañanas de mis sábados recogiendo mangós podridos y pegando manguera. Cuando eso sucede, quisiera ser una señora rica, tener jardinero (con músculos, preferiblemente) y espiarlo desde la ventana de mi estudio mientras escribo en mi blog. Esa es una de mis fantasías... Creo que soy la reencarnación de George Washington y ese es el castigo por haber cortado el manzano. Ahora entiendo por qué lo hizo. Seguro que el papá lo mandaba a recoger manzanas podridas y un buen día se cansó. Yo éste no lo puedo cortar (por ahora). Compré esa casa porque tenía árboles frutales (también tengo un quenepo). Tengo a veces frutos que comer que no compré en un supermercado. Eso me comunica con mis ancestros. Y no me refiero al inicio de los tiempos, me refiero a mis abuelos. Imagínense cuando ese árbol de aguacate empiece a parir.

Pero los mangós yo no los como (para mayor frustración, son de fibra). Los aguacates sí. Me imagino recogiéndolos y vendiéndolos en las luces a tres pesos. También he fantaseado con la idea de vender el arbol (así le dicen por las europas=el árbol es tuyo pero los frutos de otro que viene, los recoje y hace su ganancia). Mientras que en el supermercado a dos cuadras venden mangós dominicanos, en mi patio se pierden los mios sin hacer más que agotar mi paciencia.

Mi abuela es agricultora y ella no entiende como yo puedo recoger el fruto de un árbol y echarlo a la basura... También se rió de mí cuando le dije que había comprado frutos en la Feria de la Roosevelt y lo que me había costado media calabaza, un macito de recao y tres yautías. Decidí que cuando quiera verduras visito a mi abuela al campo para no tenerla riéndose detrás de mis orejas (así, alborotao como si fuera la mala de una película para niños).

Pero el panorama se complica. También tengo un árbol de papaya. Mi ex tiró semillas de una papaya al lado del aguacate y nació el árbol. Creció a pie por día y a los meses, el año pasado, comenzó a parir una papaya que murió sietemesina. Ahora está echando tres. ¡Y estaba por cortar el árbol por estéril! No es que no lo quiera, es que compite con el aguacate y no quiero que sufra mi gallinita de los huevos de oro. Cuando por la crisis me quede sin trabajo, de ese árbol es que voy a vivir. Le pregunté a mi papá si podían convivir la papaya y el aguacate. Él dice que sí. "El aguacate será alto y esa papayita ahí no le hace na". Me dio paz esa respuesta.

Ya tengo las botas de goma para salir al patio (shoking pink, compradas en Old Navy). Me falta tener un machete (no necesito la pava; no quiero parecer un cartel de turismo). ¿Alguien sabe dónde los venden? ¿Quiere alguien comprar el árbol?

jueves, 18 de junio de 2009

¡Qué se yo!

Éste no será el artículo habitual sobre la página en blanco. Tampoco me dispongo a citar de nueva al que dijo que sólo sabe que nada sabe. Es, símplemente, que me dispongo a escribir y esa frase es lo primero que me vino a la mente. Así que no es que no tenga que escribir ni que piense en términos filosóficos sobre lo que me queda por aprender, sinó que podría decir tantas cosas y a la vez podría, también, escoger no decir nada.

Pero se nace con la pregunta ¿por qué? y hay gente que la supera y crece y habemos los que no la soltamos. Nos quedamos toda la vida preguntando y por qué con la misma ingenuidad de un niño. Todavía recuerdo, en tercer grado de primaria, cuando estudiábamos el globo terráqueo que la maestra explicaba que a la izquierda estaba occidente y a la derecha oriente. ¿A la derecha de qué, del Atlántico? No, de europa, en verdad. ¿Y por qué? Me preguntaba yo por qué los mapas siempre los muestran con los continentes puestos en los mismos lugares, si la tierra es redonda. Si nos ponemos delante del Pacífico, entonces queda Asia como Occidente y Hawaii como el principio del Oriente ¿no? Creo que hasta me paré para darle la vuelta al globo terráqueo para explicarle a la maestra que no entendía nada. Se molestó por mi insolencia. Me regañó muy fuerte. Me hizo sentir entre confundida, avergonzada y molesta. ¿Por qué no podía cuestionar lo que me explicaba? Bastaba que contestara a mi pregunta sin molestarse. Las razones que me debía dar eran razones políticas. El Oriente es Oriente y el Occidente Occidente por razones políticas. Para eso tenía que pensar un poco. Tenía que salirse del currículo que se había aprendido para ese día.

Se regó el rumor de que yo era una estudiante difícil. Alguien me quiso aconsejar. "Mira, que Misis Porrata es una maestra con años de experiencia". A lo largo de todos esos años de experiencia no se había preguntado por qué y yo no sé cómo se puede trabajar con niños sin lidiar con ese por qué que los define.

Mi comadre usa hoy día el término extremo-occidente. Si extremo oriente se refiere a lo más alejado del centro; Europa, pues por qué no usar el término (que creo toma prestado del escritor Mario Mendoza) para referirse a esta parte de Occidente que también está alejada de ese mismo centro y de su subcentro imperial, los Estados Unidos. En verdad somos un pueblo de comercio ilegal-legal entre Occidente y sus límites a esta parte del globo. A mí me parece genial.

Preguntar por qué lleva a leer libros. A veces llegan con respuestas y otras complican las preguntas. Pero leemos por el por qué. Cuando se ha leído bastante, no importa qué tarea nueva se emprenda, siempre será un deja vu. Habremos estado allí en un libro. En estos días me encontraba por la Florida, imaginándome al pobre primer gobernador de Puerto Rico buscando la fuente de la juventud y a Cabeza de Vaca comiendo raíces de Mangle para no morirse de hambre en medio del pantano. Pobres...

Bueno, ya me dio sueño. Sólo quería que supieran que no pienso abandonar el blog. Hasta el próximo staccato que llene la página en blanco. Esperemos que sea pronto.

jueves, 28 de mayo de 2009

Libros


Tengo libros en mi cartera, en mi carro, en las dos mesitas de noche a ambos lados de la cama, en una pequeña librería que tengo en mi cuarto, en el piso de mi estudio, sobre el escritorio, en una silla que también hay en él. Me refiero a libros que he comprado y he leído a medias, o no he leído. Por eso no han pasado a su lugar definitivo en los estantes que tengo en mi estudio y en la entrada de la casa. A veces, cuando quiero recoger la casa, me obligo a leer de un golpe varios, muchos, los que haga falta para que ya no haya tantos libros por todas partes; para poder archivarlos en su lugar definitivo en el estante que contiene libros de filosofía, historia, literatura latinoamericana, puertorriqueña, otras, temas de género, teoría y crítica cultural de Puerto Rico, de Latinoamérica. Los libros de referencia son un alivio porque como son de referencia, los compras y los puedes archivar inmediatamente en su lugar permanente. Aunque tengo algunos (uno de historia del arte, una introducción a la filosofía que me costó 3 pesos) que me obligo a leer como si fuera una novela; porque sí... pa saber, pa tener más información pa pensar o ideas con las que debatir.

El caso es que no soy una fetichista de los libros. Cuando los estoy leyendo me divierto, pero podría también hacer otra cosa, como ir a la playa o cocinar sopa de cebollas. El caso es que los libros ayudan a pensar. A lo que no puedo renunciar es a pensar. Pienso todo el tiempo; y no se puede pensar sin información de historia, de economía, sin aparatos conceptuales que desmonten un problema en partes inteligibles. Pero Sor Juana advertía que también se piensa cocinando, observando como se junta o se disuelve un huevo. Tal vez por eso es que no necesariamente tengo que tener un libro en la mano, pues otras actividades me están ayudando en el proceso. Pero también por eso es que leo y por eso es que a veces empiezo un libro con pasión pero no lo termino; se queda cogiendo polvo en la mesita de noche por un tiempo que puede llegar a ser años. Cuando eso pasa es que abandoné ese hilo y la vida, o los cursos, o la lógica o el azar me llevaron a otro hilo de pensamiento. Cuando compro un libro es que quiero que me ayude a pensar algo en específico, pero a veces me lleva la marea. Luego, un día, tiempo después, retomo el hilo y me acuerdo que en una pila en alguna parte hay un libro que va por el mismo camino y, ¡zas!, el libro es perfecto. Es entonces que devoro el libro, cuando al leer, me doy cuenta que ese libro lo pude haber escrito yo, porque el libro dice lo que pensaba, lo que estoy pensando, llega por su propio camino, un camino nuevo que me sorprende, al lugar al que yo me estaba dirigiendo. Es como coger pon. Luego el libro te acompaña por distintos caminos en distintos momentos de la vida, porque hay libros que uno no puede soltar.

Lo que es ominoso es cuando los libros te escogen a ti. Vas caminando por una librería y el libro salta y se te mete en las manos. No sabes ni por qué, pero lo tienes que comparar y cuando eso pasa, hay que ceder siempre, porque la razón existe aunque no la entiendas. Tan pronto te pongas a leer te darás cuenta de ello. En las bibliotecas, me encanta ir a los anaqueles por temas, sin un código en la mano, y mirar qué hay. Se encuentran mejor los libros que mediante cualquier base de datos, porque los libros hay que tomarlos en la mano, mirar el índice, la dedicatoria, saltar a cualquier página al azar y leer un párrafo. De momento, este es y no el que fuiste a buscar y que resultó ser aburridísimo.

Me voy, que ahora estoy debatiendo con David Harvey. Luego les cuento de qué. Sólo adelanto que el tipo sabe escribir. Así que además de subrayar párrafos porque me ilustran una idea, también tomo nota de su texto escritural que se lee con placer. Porque reflexiona sobre este momento en la política, pero lo hace desde una reflexión personal, dando ejemplos de su vida, del cine, pasando por nombrar eventos y citar alguno que otro libro que representa un contexto, un momento, una idea... Mmmm...

domingo, 17 de mayo de 2009

groovy, cool, gufeao, mostro, chilling: entonces y ahora

A Blanco White, como muestra de camaradería.
A Mario Benedetti, conmovida por tu vida.

Cuando me criaba eran las batallas entre cocolos y roqueros. Los espacios estaban divididos y no se comunicaban casi. Sí, Santana hizo aquel disco rumbeao y Roberto Roena grabó un disco bastante goovy, sintetizando sonidos (en el que está "Marejada Feliz"). Pero la actitud era la de "Cambia el paso/busca el ritmo/olvida ese rock and roll y ven a bailar latino" (Tony Vega). Ambos espacios protestaban. Ya saben la canción, "me gustan los estudiantes" (Mercedes Sosa) porque protestan; los jóvenes (que hacen las culturas musicales) protestan, a pesar de que Nida Caro sólo cantaba por cantar (Gracias, Carlos por recordarme este detalle). Todavía Viet Nam estaba fresco en la memoria. Las estridencias del Rock chocaban con el buen gusto clasemediero, que llegó a tildarlo de satánico. Y allí tenemos para la memoria de todos los tiempos a Jimmy Hendrix tocando el himno de Estados Unidos en un sólo de guitarra en medio de Wood Stock (¿así se escribe?) en contra de la solemnidad y el buen gusto de la nación que no encuentra nada de mal gusto en sacrificar una generación de jóvenes a una guerra inútil. Pero, en boricualandia, para algunos, el rock era en inglés (no se entendía) y a fin de cuentas, esa música no se podía bailar; al menos no tocándose. Aunque Maelo dijera cosas horribles a veces (ofrecía un piñaso en la cara a la jeva, por ejemplo), estos intérpretes montaban en la esfera pública del escenario, la radio y la televisión un país que no había sido representado (Véase El entierro de Cortijo de Rodríguez Juliá). He ahí una de las protestas implícitas en la forma misma.

Los cocolos venían del caserío (se rebelaban-mostraban en español aunque la salsa la hicieran por allá por los niuyores); los roqueros eran de clase media, media-alta en su mayoría (se rebelaban en inglés y había un clasismo implícito en el rechazo de la cocolería). Se puede decir que el reggaetón hereda el espacio de la salsa, aunque haya salseros que hoy se quieran deshacer de la vulgaridad del género en este momento en que la salsa ha adquirido su prestigio, también ha habido otros que colaboran; Rubén Blades uno de los más recientes, con Residente, quien a pesar de su macharranería y uso del vocabulario prosaico ha logrado hacer ese género accesible a intelectuales y cierta clase media.

El otro día fui al "Concierto de la Paz". Así lo llamé yo. No recuerdo el nombre. Me enteré que habría concierto el día antes. Decidí ir con un personaje de novelas, a quien me encontré en un shopping de Bayamón (¿qué hacía yo en un chopin ochentoso en Bayamón?) y luego de hablar del pastizal que había habido en el espacio donde se construyó el Cantón Mall, uno de los más antiguos chopin de ese pueblo, ya decaído (comentaba yo como los chopins originales, que habían sido símbolo de lujo y modernidad han sido despazados por chopins más nuevos y más lujosos, y dejados a las tiendas más baratas y las clases sociales que compran en ellas. Lo mismo paso con Plaza del Carmen Mall en Caguas), decidimos que había que sacar los personajes literarios a pasear.

Me gustó mucho el modo de parisear de las generaciones nuevas. Allí está el Centro de Convenciones que quién sabe si un día lleve el nombre del gobernador involucrado con uno de los gobiernos más corruptos de la historia de la isla, como ejemplo de la tolerancia de la que hablaré (lo digo con ironía, of course). Allí había música electrónica, Rock (Prodigy), Reggae en español (Cultura Profética) y Reggaetón (Tego Calderón), entre otros. Había gente con dreads, vestíos de góticos (leve, había que bajar los tonos por evitar confrontaciones con los otros), niñitas con los tacos y niñitos en camisas, hasta enchaquetaos y una doña que parecía que andaba buscando un hijo perdido, aparte de los reggaetoneros acicalaos con máquina eléctrica y calzoncillos por fuera.

Allí los nenes bailaban con los nenes, las nenas con las nenas (hard core, chillin) obviously, las parejitas hetero y to el mundo con to el mundo. Había tres tarimas simultáneas. Cuando el tecno se puso duro, allá corría el tumulto, en el smoking room (atrás, con las letrinas) tocaron el reggaetón, luego Tego se pasó a cantar con Prodigy en la tarima del medio. En el espacio del medio ponían videos que iban del retro más retro (muñequitos en blanco y negro) a cortos hechos recientemente por artistas locales, seguramente. Allí había gente metía en su nota jugando con lucecitas, o sólo metía en su nota. Si querías bailabas con el grupo, si preferías te ibas a grajearte a una esquina. Había espacio para todo. La tolerancia que vi, me pareció una imagen de un país diverso y en paz, que me alentó mucho. Hasta la larguísima fila para ir al baño era derechita y civilizada (yo prefería mear en letrina; más rápido).

Y hoy marchan en San Juan por los derechos de libertad sexual de todos (porque la libertad de l@s homosexuales, bi, transgénero y free spirit nos implican a todos).

Y bueno, esta es la reseña de una fiesta que leí como una novela en la que participé como personaje. A ver qué tiene que decir Blanco de esto.

martes, 12 de mayo de 2009

1er Certamen Universitario de Crítica Cultural


Certamen Universitario de Crítica e Investigación Cultural

La Maestría en Gestión y Administración Cultural del Programa en Estudios Interdisciplinarios de la Facultad de Humanidades, UPR- Río Piedras se complace en convocar el Primer Certamen Universitario de Crítica e Investigación Cultural. Éste busca fomentar el desarrollo de la crítica y la investigación de procesos culturales entre estudiantes de nivel universitario. Además, pretende provocar la reflexión sobre las dinámicas culturales contemporáneas en el país. Se premiarán trabajos inéditos en los géneros de ensayo de investigación cultural y crítica cultural. Se otorgará un solo premio en cada categoría, dotado de un certificado para compra de libros auspiciado por la Editorial UPR y la Librería la Tertulia. Los trabajos premiados serán publicados en el blog del Mapa cultural del Puerto Rico contemporáneo (http://www.mapacultural.wordpress.com). El jurado del certamen estará integrado por reconocidos investigadores y críticos del país.

Bases del Certamen

1. Las categorías del Certamen son:

• Ensayo de investigación cultural
• Crítica cultural

2. Podrán participar todos los estudiantes matriculados en la Universidad de Puerto Rico, o en cualquier universidad nacional, pública o privada debidamente acreditada, sean éstos de cualquier nivel universitario (bachillerato, maestría o doctorado).

3. El autor/a enviará por correo certificado tres copias de un manuscrito inédito, en papel 8x11, con letra tamaño 12 a doble espacio, con numeración de página y tituladas. El autor/a debe firmar con pseudónimo, epígrafe o lema. En un sobre sellado, aparte, el autor/a se identificará sometiendo su nombre, dirección postal y electrónica, teléfono y prueba de matrícula en la Universidad de Puerto Rico o cualquier otra entidad universitaria nacional.

4. Sólo se aceptará una participación por autor en cada categoría.

5. El ensayo de investigación cultural deberá abordar procesos culturales contemporáneos en Puerto Rico o su diáspora. Se evaluará la originalidad en el planteamiento del tema, el uso de fuentes primarias, el manejo de bibliografía actualizada y pertinente a la investigación, así como la redacción del ensayo. El manuscrito debe tener entre 15 y 25 páginas de extensión (letra 12 a doble espacio).

6. La crítica cultural deberá abordar algún evento cultural u obra artística que haya tenido lugar en Puerto Rico o su diáspora durante el 2008 o 2009. Se evaluará la sustentación crítica y la redacción. El manuscrito debe tener entre 3 y 5 páginas de extensión (letra 12 a doble espacio).

7. Los escritos deberán ser enviados en o antes del 25 de mayo de 2009 al Programa en Estudios Interdisciplinarios, Facultad de Humanidades, Apartado 23342, San Juan Puerto Rico, 00931-3342.

Auspician: Maestría en Gestión y Administración Cultural, Programa en
Estudios Interdisciplinarios, UPR Río Piedras, La Editorial UPR y Librería La Tertulia; Más detalles en: www.mapacultural.wordpress.com
gestionculturalupr@gmail.com / (787) 764-0000 ext. 7893, 7087