domingo, 15 de marzo de 2009

The Manhattan Project

Acabo de ver una malísima película de súper héroes (usualmente me gustan; Iron Man me parece espectacular) llamada The Watchmen (Los vigilantes). Me sorprendió ver en ella un repaso histórico bastante distorcionado (sigo sin entender qué hacía Nixon en el contexto de los 80 o en relación con el Manhattan Project) no porque no sea una práctica común en Hollywood (recuerdo con hilaridad cuando Indiana Jones, en su última película, estando en una zona Inca, recuerda haber transitado por esas tierras y haber discutido con Pancho Villa sobre no sé qué.

Comentario liviano: Hay en la película un hombre nuclear, hecho de pura energía por un accidente en una planta en la que investigaban la fisión nuclear del átomo, que se vuelve súper héroe. Aunque tiene una compañera (luego sabremos que dos aunque no sabemos cómo soportan a un hombre que tiene poderes y aún así no tiene las ideas claras) el tipo no es normal. Se puede multiplicar y hacer varias tareas simultáneamente, así que en la cama puede tener muchas manos y etc., además ve simultáneamente todo el tiempo, como en un Aleph borgiano (tal vez por eso el tiempo se representa de modo simultáneo y coexiste el asesinato de Kennedy con Nixon y Fidel Castro), y no puede soportar la ropa, por lo que anda todo el tiempo desnudo. Casi no me dejan entrar al teatro con mi niño de 7 años; "Hay desnudez frontal", me dijeron. Él argumentó "yo también tengo uno" y no encotré réplica. Pedí dos taquillas. Está en la etapa en que le gusta todo. Hasta se ofende si le digo que una película que vimos no me gustó. Pero ya su espíritu crítico está encendido. Así, mi geniecito bautizó a este súper héroe (nunca se entiende bien qué nombres tienen en la película, ya que se los inventaron para no pagar derechos--uno de ellos es obviamente Batman) "Pinga man" o "Súper pinga". Ese comentario valió la experiencia. (Por favor, no le digan nada si lo ven por ahí que le da vergüenza y sabrá que fui yo la leguilarga).

Comentario DENSO: La literatura escrita por gente de más o menos mi edad (quienes fuimos adolescentes en los ochenta) está emprendiendo una (otra) revisión histórica. Si el Boom hizo revisiones mítico históricas que se referían a todo el continente del Sur, ahora se hacen revisiones sobre los violentos procesos de esa época, en las regiones que cada cuál vivió. He leído novelas estupendas que revisan guerras fracasadas, narcotráfico y dictaduras. A ver, Menos Volpi, que las hace desde Europa pa que lo lean los europeos. Pero para dar ejemplos, el primero que se me ocurre es Volpi, y su En busca de Kligsor; texto estupendo sobre el fin de las ideologías y cómo todo es, a fin de cuentas, un trío. Tres en la cama es, precisamente lo que revisa Roncagliolo en sus novelas que hablan de política, guerrilla y modernidad fracasada, también desde el mito, en las estupendas Abril rojo y La cuarta espada. Luego, sobre el caso de Chile y su dictadura militar, me conmovió leer El desierto, de Carlos Franz y el propio Edmundo Paz Soldán escribió La materia del deseo, novela que debió llamarse Berkeley y que con esa ciudad emblemática de los Estados Unidos como excusa, revisa también episodios de la historia boliviana.

Recuerdo haber leído un ensayo de García Márquez que se titula El cataclismo de Damocles que argumentaba con datos sobre el modo absurdo en que los políticos nos tenían, en medio de la guerra fría, pendiendo de un hilo para que acabara la humanidad. Crecer en medio de ese clima es catastrófico. Teminar esa época sin esperanzas es una tragedia. Eso atestiguan esas novelas y otras que he leído recientemente, que me vendrán a la mente apenas suba este artículo. La única línea de la película que está en línea con las novelas que cito: "Si se acaba la humanidad no significa nada, visto desde la perspectiva del Universo, para el cuál somos un accidente que equivale a un segundo de tiempo Universal y que no altera en nada las dinámicas de los planetas, las estrellas, las galaxias" (otra vez parafraseo).

Pero, precisamente, que se rompa el orden del Universo es hermoso en sí. Somos una falla, un error, una casualidad, hermosa. Hasta un ojo que mirara desde la perspectiva del Universo lo entendería.

2 comentarios:

Sergio C. Gutiérrez-Negrón dijo...

"Watchmen", la película que viste, es basada en uno de los dos comics que revolucionó lo que ahora se le llama "la novela gráfica". Funcionó como una parodia, una distorción inglesa de las tirillas de superhéroes americanas. Tomaron superheroes estereotípicos y los plantaron en un mundo "real", sin poderes, por eso de darle una mirada diferente, más "verdadera", digamos, a cómo sería un héroe real (conservador, con disfunción erectil, etc. etc. etc).
Y Nixon está al poder porque al ganar la guerra de Vietnam y al tener al pinga-man de su hijo, se derroga la ley de las dos presidencias y blah, blah, blah...

No me vuela la cabeza ni la película, ni el texto en el que está basado. Pero me parece mucho mejor que las películas tradicionales de superhéroes porque juega con los personajes, con los estereótipos de los superhéroes: el honrado (Spider Man/al que no se le para Nite Owl) el malote (The Comedian/Punisher), que es al que matan al principio, el vigilante vengador (Batman/Rorscharch), el genio millonario (Ozymandias/IronMan), etc. Digo, y eso es comparándolos con los superhéroes que ya tienen películas y no con los tradicionales de los comics.

Melanie Pérez Ortiz dijo...

Sigo sin apreciar... El comediante ese mata indiscriminadamente. Sí, son héroes venidos a menos, pero también el montaje histórico. Y el argumento es algo new age, para ser escrito desde el punto de vista cínico.

Gracias por las aclaraciones...