domingo, 10 de mayo de 2009

in the dark

Mi hijo de 7 años no puede dormir. Hazme un té de manzanilla, dice. Me niego porque tenemos que salir a la cocina, hacer el té, y luego esperar a que se enfríe. Es una excusa para no dormir, más que una estrategia para dormir. Pero dice él, le puedes echar agua fría cuando esté. Así me lo tomo enseguida. No se me había ocurrido. Vamos. Aunque se lo toma de un golpe, al regresar al cuarto quiere conversar. Me toca decirle que se duerma y ayudarlo, porque mañana hay que madrugar, pero me gusta que quiera conversar. --¿De qué quieres hablar? -- De cualquier cosa. Escoge tú el tema... -- Hablemos de la felicidad; ¿qué es para tí la felicidad? -- Tratar de estar contento y no pelear y así estoy feliz jugando y haciendo cosas -- Bien, no pelear es bueno pa tener felicidad, pero también hay que hacer cosas... Si no te aburres...

Me acordé de Man in the Dark, de Paul Auster. Un señor mayor, con problemas para caminar causados por un accidente, que había sido reseñista de libros toda su vida, tiene problemas para dormir... Vive con una hija divorciada recientemente y una nieta deprimida porque su compañero murió. Nos enteraremos que lo decapitaron en Irak. Lo vieron en los medios, real time. El tipo, para matar el tiempo durante la noche se inventa historias... Hay un Estados Unidos paralelo en el que cae un personaje, que ha sido secuestrado a aquél mundo porque le toca asesinar a alguien. Es el señor que se inventó ese mundo paralelo y con él la guerra, porque ese otro mundo son unos Estados Unidos que están en guerra civil. Se han decidido separar varios estados. El imperio se desmorona y vive la guerra adentro (no en tv, como usualmente), aunque ese mundo paralelo desconoce de Irak, de Afganistán, de Las Torres Gemelas la guerra interna que se presenta son mucha guerras a la vez. Porque la reflexión es sobre problemas personales y sobre problemas sociales, nacionales, internacionales... Cuando están despiertos discute películas con su nieta, quien no hace otra cosa que repasar ciertos clásicos del cine.

Ella se siente culpable. Acababa de dejar al ex. Él se va para Irak para demostrar que puede ser alguien. Ella es estudiante del séptimo arte en NYU, pero desde la visión de la decapitación de quien fuera su compañero no va a clases... Lo que busca en las películas es cómo dicen sin decir, con la escenografía, las luces, ciertas tomas, ciertos gestos... Se refiere al drama de lo no dicho. El drama está en las cosas pequeñas aunque se viva una narrativa melodramática. A ella le interesa el tema de la mujer y cómo en ciertas películas estos personajes de mujeres dicen sin decir.

La trama es mínima. Una de esas noches... ¿Cuántas pasan antes de que acabe el relato? ¿Tres? La nieta, quien tampoco duerme, se pasa a la cama con el abuelo. Hablemos en la oscuridad... Hablan de las películas. Él cuenta su vida. Una infidelidad que causó un divorcio de la abuela, recientemente muerta, con quien volvió al cabo de muchos años. ¿Cuenta la historia del mundo paralelo? ¿De esos personajes que lo buscan para asesinarlo y así terminar la guerra?

Enseño a mi hijo a contar ovejas. Cuenta dos veces hasta 100, en voz alta. Demasiado rápido para poder ver las ovejas, pero lo dejo. Me gusta esucharlo contar. ¿Qué va después del 100? 101 y empiezas otra vez... 102, 103, hasta 200, se cambia de familia con el tercer número... Así sigues hasta llegar a mil, a dos mil y así. Los números no terminan. ¿Podría contar toda la vida? Le respondo que sí mientras pienso cuando yo, de noche, pensaba en números infinitos y me imaginaba intentando contarlos todos hasta la vejez. Ni empiezan, dice él. Porque está el -1, -2, -3. Empieza a contar hacia atrás. Nunca se me ocurrió contar ovejas en negativo. Mi niño finalmente se duerme. Me gusta que le guste hablar en la oscuridad. ¿Qué otra cosa tenemos cuando se nos escapa el sueño, sino palabras que soltar al aire?

2 comentarios:

Sergio C. Gutiérrez-Negrón dijo...

que lindo.

José H. Cáez Romero dijo...

No me hagas llorar Melanieee! Sigue Sigue!